domingo, 25 de agosto de 2013

Un castigo Divino

Como cada viernes tras el almuerzo, a los de 7º de Slytherin les tocaba pociones. Compartían la clase (como es habitual) con los de Gryffindor.
Jessica conversaba con un par de compañeras alegremente a la espera de la llegada de Snape. Se encontraban en el pasillo, esperando que el profesor
les abriera la puerta de la mazmorras donde cada día impartía sus clases.
Jessica había pasado la mayor parte de su tiempo en Hogwarts castigada en el despacho de Snape. Y eso era lo que buscaba para esa tarde de  viernes:
pasar unas horas a solas con su profesor favorito. Estaba pensando qué hacer para conseguir ese castigo tan deseado cuando, de repente, Snape abrió
agresivamente la puerta de la mazmorra:
- Adentro...- dijo sin apenas mover los labios y mirando de manera altanera a sus alumnos.
- Buenas tardes, señor...- Jessica pasó sonriente mascando chicle por delante de Snape.
Él se limitó a ignorarla y cerrar la puerta con un golpe seco.
Snape se dirigió a su mesa y desde alli pasó lista. Al comprobar que todos sus alumnos estaban presentes, cogió su libro de pociones y pasó las hojas
suavemente.
Jessica no dejaba de observale. Cualquier gesto, cualquier sonido que hiciese Snape a Jessica le parecía lo más excitante y morboso del mundo. Suspiró
cuando él comenzó a hablar de nuevo.
- Como dudo que sepáis... esta.. noche habrá luna llena..- recorrió con sus oscuros y brillantes ojos el alumnado, reservando un especial odio para los
de Gryffindor.
- ¡Auuuu!- Jessica imitó a un lobo para empezar a molestar a Snape.
- ... Y- Snape hizo caso omiso a Jessica- esta tarde vamos a preparar un repelente de hombreslobo...- Snape dejó el libro sobre su escritorio y empezó a recorrer
la clase- Página 345..- se detuvo junto a Jessica- Encontrareis que las instrucciones son más que complicadas... En los armarios del fondo disponeis de todos
los ingredientes que esta poción precisa... Aquel que logre realizar correctamente la poción antes de finalizar dos horas... Obtendrá un permiso especial para
tener un día libre fuera de Hogwarts... Podeis comenzar... Ya...- Snape se sentó en su escritorio bajo la atenta mirada de Jessica que no pensaba hacer nada
bien para conseguir no ese día libre, sino un castigo.

Todos los demás alumnos se levantaron de sus asientos. Comenzaron a colocar sus calderos sobre las llamas y se dirigeron a por los ingredientes que necesitaban.
Jessica iba muy lenta a propósito. Se levantó a por algunos ingredientes cuando ya todos sus compañeros los tenían sobre sus mesas de trabajo.
- Veamos..- dijo Jessica ojeando la lista de ingredientes-... cilantro...Ortiga morada... aja.. pelo de unicornio... - Jessica sonrió levemente al comprobar que no
había- Creo que ya sé cómo voy a conseguir el castigo esta tarde...

Jessica regresó a su mesa. Todos los calderos a su alrededor comenzaban a emitir olores de todo tipo. Humos de todos los colores y espesuras. Mientras que Jessica
comenzaba a introducir por orden los ingredientes de los que disponía. Empezó a remover y al llegar el momento en el que tenía que añadir el pelo de unicornio,
su poción comenzó a emitir fuertes humaredas negras. Sin duda estaba haciéndilo fatal.

Snape levantó la cabeza al percibir el desastre que comenzaba a tener lugar en la mesa de trabajo de Jessica.
- Pero ¿Qué...?- se levantó rápidamente mientras los alumnos comenzaban a alterarse por la humareda oscura que cubría más de la mitad del aula- ¡Salgan de aqui!-
gritó Snape con la varita en ristre- ¡Salgan del aula y tapense la cara!

Todos los alumnos salieron despavoridos al pasillo mientras Jessica observaba cómo Snape se tapaba boca y nariz con  su túnica y comenzaba a hacer remitir,
mediante magia, el humo azabache. Cuando el profesor hubo extinguido todo humo, dirigió una mirada furiosa a Jessica. Ella permanecía sonriente alli
con la cara teñida de negro.

- Creo que me he equivocado...- dijo ella con un deje de euforia.
-... Maloy....- Snape estaba lívido- ¡La espero en mi despacho después de la cena!- gritó furioso- Ahora, salga de aqui inmediatamente...- con un gesto de mano
la invitó a salir de la mazmorra.

Jessica se dirigía al gran comedor más contenta que unas castañuelas. Pasaría unas horas a solas con Snape aquella noche.
- No entiendo por qué estás tan contenta... Estás castigada un viernes noche.. ¡Y con Snape! No te entiendo...- decía Karen, otra alumna de Slytherin.
- Es un plan perfecto para un viernes... Al menos para mi, querida...- dijo Jessica y a continuación le dio un bocado a un trozo de pollo que tenía en el tenedor.

Cuando Snape se levantó de la mesa de profesores se dirigió hasta donde estaba Jessica terminando de cenar.
- Cinco minutos, Maloy...- dijo al pasar por su lado y se fue rápidamente.

Jessica se levantó de la mesa y salió del Gran Comedor. De camino al despacho de Snape decidió cambiarse un poco. Abrió su blusa dejando un poco más
al descubierto sus suntuosos senos, se estrechó y acortó la falda hasta hacerla casi imperceptible, se perfumó y se maquilló un ápice.

Al llegar a la puerta del despacho, llamó levemente. Esperó la respuesta de Snape.
- Adelante..- dijo él desde dentro y Jessica empujó la puerta con suavidad.
- Ya estoy aqui... de nuevo...- dijo ella sonriendo y acercándose al escritorio donde Snape estaba escribiendo algo en un pergamino.
- Siéntate- dijo mientras doblaba el pergamino y lo guardaba en el primer cajón del escritorio. Levantó la vista hacia Jessica y continuó hablando- No entiendo
cómo una Slytherin con tus cualidades y habilidades pueda acabar siempre en el despacho de un profesor castigada como cualquier vulgar alumno de Hogwarts...
Como responsable tuyo, me veo obligado a rectificar tu actitud e intentar incultarte los valores que nuestra casa tiene y, los que debemos preservar por encima
de todo...

Mientras él hablaba, Jessica no dejaba de mirarlo sonriente, excitada, sin vergüenza... No le importaba lo más mínimo lo que estuviera diciendo su querido
profesor, tan solo le importaba estar alli frente a él, a solas...

- ... es por eso que no sé si los castigos que te imponga servirán de algo...- concluyó Severus con un suspiro algo desesperado.
- Profesor.. le agradezco tanto su dedicación conmigo...- Jessica se acercó a él mordiéndose el labio levemente. Se apoyó en el escritorio dejando a la vista
de Snape su prominente escote- Pero.. ¿aún sigue siendo un misterio para usted el por qué de mi conducta...?- rió.
- ... eres una impertinente...- dijo Snape casi en un susurro sin dejar de mirarla directamente a los ojos, leyendo su mente por primera vez.
- Sabes perfectamente que no soy unaa estúpida... Sé que no te soy del todo indiferente...- Jessica se subió al escritorio y se acercó al profesor sensualmente,
a 4 patas.

Snape notó cómo de pronto su boca se había quedado seca. No sabía por qué su cuerpo no le respondía, no entendía la razón que lo llevaba a quedarse esperando la
cada vez más próxima cercanía de su alumna. Su respiración comenzó a agitarse cuando los labios de Jessica apenas rozaron los suyos. Inspiró profundamente
el dulce aliento de la Slytherin antes de percibir el jugoso y húmedo beso de Jessica.
Jessica se retiró sonriendo al comprobar el efecto que había provocado en él. Se sentó en el borde del escritorio y abrió sus piernas. Snape se percató de la
ausencia de ropa interior de la jóven. Entrecerró sus ojos y se acercó a ella de nuevo. La tumbó en la superficie pulida de su escritorio y la penetró con los
dedos. El contacto con su húmeda y candente vagina aumentó aun más la erección bajo sus oscuros pantalones. Ella gimió levemente retorciéndose por el placer
de aquellos dedos largos y suaves.
Snape agitó su varita y unas cuerdas aparecieron de la nada amordazando las muñecas de Jessica. Snape se deshizo de su túnica y caminó alrededor del escritorio
observando cómo la muchacha yacía extasiada, observándolo.
Snape arrancó la blusa blanca de la jóven con sus propias manos. Tenía un expresión que a Jessica le pareció entre sombría y sexy. Snape se acercó a la cara
de ella y la obligó a girar el rostro hacia él. Se introdujo la mano en los pantalones y descubrió su vigoroso pene. Agarró la cabeza de Jessica y comenzó
a penetrar su rosada boca virgen. Sin el menos reparo, ella comenzó a chupar con impetu mientras era obligada por su querido Snape.
Él interrumpió fruscamente la mamada. Agarró su falo, duro como una piedra y comenzó a restregarselo por la cara. Líquido preseminal recorría lentamente el prepucio
del profesor. Jessica lo lamió lascivamente. Snape arrancó el delicado sujetador de la muchacha y comenzó a chupar desesperadamente los pezones rosados y endurecidos.
- ...siempre imaginé este momento tal y  como está siendo...- dijo entrecortadamente Jessica.
Snape liberó sus muñecas de las cuerdas. Le habían dejado una profunda marca, casi ensangrentada; pero eso no le importó. Snape bajó despacio desde los enormes
pechos de la jóven hasta su caliente vulva. Aspiró intensamente el olor que desprendía y acercó su lengua para empezar a recorrerla poco a poco. Saboreando sus
fluidos vaginales. Introdujo la lengua dentro de la vagina y comenzó a succionar mientras movía la lengua de un lado a otro. Notó cómo las paredes de la vagina
de Jessica se contraían y, de pronto, un sonoro orgasmo llenó el despacho de Severus.
Él no pudo contenerse más y se subió encima de ella para cabalgarla por primera vez. Colocó rápidamente las piernas de la Slytherin a ambos lados de su cadera
y comenzó a penetrarla violentamente. Jessica volvió al climax de nuevo agarrando el pelo de Snape. Cuando hubo remitido su segundo orgasmo, llegó el turno de
Snape. El profesor eyaculó dentro de Jessica. Tan abundantemente que antes de vaciarse por completo, el semen sobresalía de la vagina recorriendo ano y escritorio.
Un exhausto Snape yacía encima de Jessica. Por fin había alcanzado su meta. Ahora, las sesiones nocturnas serían más divertidas.
Bueno aquí os traigo la segunda y ultima parte de la huida , no veas que calor escribiendo esto y con mas de 35º en el cuarto..... espero que lo disfruteis y os guste (^_^)


La huida 2ª Parte

En cuanto Carmela piso un pie en la calle de Londres se desapareció con destino a su pequeño piso en aquella ciudad solo lo usaba cuando no tenía ninguna misión de los mortifagos o simplemente cuando quería relajarse, no era un piso muy grande su salón, cocina, dos dormitorios baño y una pequeña terraza.

Sin hacer mucho ruido al abrir la puerta hizo pasar el cuerpo del profesor Snape ya que eran altas horas de la madrugada y lo condujo hasta su habitación decorada con un verde oscuro y una cama grande de un verde similar , en todo el trayecto el profesor no había despertado ni había hecho ningún gesto así que Carmela se empezaba a preocupar de qué tipo de hechizo le hubiesen lanzado, primero probó con un aquamenti a la cara a ver si con agua serviría, en aquel justo momento se dio cuenta que de la frente de Severus brotaba un pequeño hilo de sangre, lo primero era intentar despertarlo  y luego curar la herida así que probó a lanzarle un finite incantatem y esperó a que diera resultado.

Poco a poco el profesor empezó a abrir los ojos y por fin Carmela se quedó un poco mas tranquila la primera parte estaba hecha ahora habría que curarle la herida por lo que se levantó de la cama y se dirigía al baño a por alcohol y algodón

-¿Dónde estoy? ¿Que ha pasado?- preguntó Snape todavía medio aturdido por la situación

-No te preocupes Severus, estas en mi casa es un lugar seguro – dijo Carmela a sabiendas que aquel era el lugar más inseguro para Severus Snape, ella lo tenía donde quería en su pequeño apartamento alejado de todo el mundo que conocían y decidida a que aquella noche el profesor caería a sus pies o mejor dicho a sus encantos.

Carmela llevaba años enamorada del profesor de hogwarts, y eso al profesor no se le había pasado por alto, en muchas ocasiones la chica lo miraba a los ojos directamente y mientras esos ojos se posaban en los verdes oscuros de ella su mente vagaba en las miles de fantasías y formas de seducirlo que se le habían ocurrido durante todos los años de clases cuando Snape apartaba la mirada bruscamente es porque había visto gracias a la legeremancia todo lo que pasaba por la cabeza de Carmela. Esa noche lo tenía allí donde ella quería no iba a dejar pasar la oportunidad de por lo menos robarle un beso o lo que surgiera.

Carmela volvió a la habitación con el bote de alcohol decidida a seducirlo de todas las maneras que se le ocurriesen

-Ya tengo el alcohol, hay que limpiar esa herida bien o si no se te puede complicar, seguramente te la hiciste al caer al suelo con algún ladrillo que había en el suelo.

-¿Por qué me desmaye?- preguntó el profesor

-Un hechizo de la nada te dio en la cabeza- contesto la chica que en ese momento tenía el algodón preparado para limpiar la herida de Snape- esto te va a picar un poco así que aguántate un momento – dijo con un tono un poco burlón

En aquel momento mientras Carmela estaba ocupada con el algodón en la frente de Severus los ojos negros de este como otras tantas veces se habían posado en aquellos verdes oscuros de la chica, ella se dio cuenta, aquel era el momento oportuno para robarle un beso ya que el profesor estaría indagando en la mente de ella, tenía que ser rápido y conciso así que se lanzó.

Sin apartarle la mirada hasta que cerró los ojos cuando sintió su respiración a milímetros de su boca, junto sus labios con los suyos aquellos labios que tantas veces había deseado, el beso fue largo y Snape para asombro de la chica no hizo ningún movimiento para apartarla de encima, había aceptado que lo tenía acorralado y aquella noche no podría escapar a sus encantos, aquellos encantos que había sorteado desde hacía varios años por lo que al separar los labios y mirar otra vez fijamente a la chica sus ojos un brillo de picardía y pasión relucía en ellos por lo que le devolvió el beso y  la abrazo por la cintura para que esta se tumbara a su lado en la cama, este beso no era como el de antes calmado y lleno de amor, este era salvaje, apasionado los dos mordían el labio de uno y del otro, Carmela sabía que había ganado y aquello ya no podría parar por lo que empezó a desabrochar la túnica del profesor y este hizo lo mismo con la camisa de ella que estaba sentada justo en las piernas del profesor sintiendo su miembro un poco abultado, aquello la estaba poniendo bastante excitada, quería hacerlo lento pero la pasión del momento le impedía calmarse, Snape no dejaba de besar cuello y boca , sus manos se pasaban de la cintura al trasero de esta.
Carmela empezó a quitar los apretados pantalones del profesor poco a poco, dándole tensión al momento y disfrutando de tener al hombre con el que había soñado durante tantos años a sus pies.

Al quitar el pantalón dejo al descubierto unos bóxers negros muy apretados y con el pene del profesor casi saliendo de ellos, aquello no hacía nada más que ponerla más a tono y hacerla entrar en más calor si se podía, así que ella misma guió a Snape a desabrocharse el sujetador haciendo que su miembro llegara a un tamaño bastante bueno y luego sus pantalones los dos estaban en calzoncillos y bragas respectivamente. La chica metió la mano dentro de los calzoncillos para empezar a masajear su pene , él hizo lo mismo con el clítoris de esta los dos estaban a punto de correrse por lo que la chica con un toque de varita hizo aparecer un preservativo en el pene del profesor , ya estaban más que listos y excitados para la penetración, el profesor no tardo nada en llevar su miembro hasta la vagina de esta y con un pequeño movimiento y un gemido de esta la introdujo , el movimiento empezó lento con buen ritmo con ambas manos posadas en su trasero y sus labios en los labios de esta ,el ritmo de la penetración comenzaba a ir mas y mas rápido llegando así al clímax


Snape saco su miembro lentamente y se tumbo junto a Carmela en la cama , la chica tenía una cara sonriente de victoria a la vez que estaba extasiada , aquella noche había sido la mejor de sus vidas para ambos, como una mala huida había dado a que follarán aquella noche. 

Carmela Seixar

sábado, 24 de agosto de 2013

 La huida cuenta de dos partes, espero que les guste la primera a mis RickmanianasLocas......

La huida 1ª Parte

Los hechizos pasaban rozando la cabeza de los mortifagos y de los miembros de la orden del fénix, todos contra todos , los dos bandos estaban en el ministerio de magia unos intentando acceder al departamento de misterios por orden del señor tenebroso y otros intentando que estos no pudiesen conseguir su objetivo ,coger la profecía que unía el destino de Harry Potter y el que-no-debe-ser-nombrado, algunos salian corriendo a la mínima que se lanzaba un hechizo ,otros en cambio como Severus Snape y Carmela Seixar, mortífagos intentaban defenderse de los ataques de los miembros de la orden.

-Desmaio, Rictusempra, Flipendo – lanzaba uno tras otro Carmela mientras retrocedían por los pasillos del ministerio, les superaban en número ellos eran tres y los miembros de la orden aquella noche eran por lo menos diez que se pudiesen contar parecía que les hubiesen dado un chivatazo de que aquella noche intentaran colarse en el departamento de misterios.
-“Narizota” (Nombre en clave de Snape para que los de la orden no supiesen quien estuviese allí) tenemos que largarnos de aquí o nos pillarán y directos a Azkaban- le decía Carmela a Severus

-Primero tendremos que encontrar de nuevo los ascensores –respondió Severus.

-Creo que tengo una idea- dijo Carmela mirando de reojo por la esquina para intentar ver si venia alguno de la orden- cuando estén cerca derrumbamos el techo y de alguna manera subimos al siguiente piso que es donde están las cabinas de teléfono que dan a la calle ¿Qué te parece?

-Lo veo difícil.... ¿Cómo subimos al siguiente piso?-preguntó Snape con un gesto un poco escéptico por el nuevo plan de de su compañera.

-Pues muy fácil, con ascendio, de verdad “narizota” hay días que no das pie con bola- respondió ella con ese tono de despreocupación que la caracterizaba.

-Ah...muy ingenioso... se nota que eras una de mis mejores alumnas-dijo Severus con un tono de sorpresa nada habitual en el que parecía que siempre lo sabía todo.

Los dos empezaron a lanzar hechizos a la oscuridad para atraer a los miembros de la orden que estuviesen en aquel pasillo para poder así salir sin que les atraparan tras una cortina de escombros.

Los tenían a unos metros así que hicieron una cuenta atrás a la vez para coordinar la defensa de los posibles hechizos que lanzaran hacia ellos mientras abrían el agujero para escapar por el techo:

-tres...dos...uno... bombarda máxima- lanzaron los dos a la vez hacia el techo, una nube de escombros y polvo les rodeaba era el momento para salir de allí sin ningún tipo de problema, pero la nube de polvo tapaba a los miembros de la orden y no vieron de donde salió aquel hechizo que fue directo a la cabeza del profesor, tan rápido como pudo Carmela lo sujeto y entonando un ascendio subió el cuerpo de Snape inmóvil y el suyo al siguiente piso


-Ains “narizota” hoy no es tu día y ahora me dejas sola y me tengo que encargar de todo, mobilicorpius- lanzo hacia el cuerpo de Snape inerte para que le siguiera hasta la cabina de teléfono muggle que daba a las calles de Londres y allí desaparecerse a un lugar seguro e intentar despertar al profesor.

                                                                                                           Carmela Seixar

miércoles, 21 de agosto de 2013

ENCUENTRO EN LA BIBLIOTECA

Esa tarde Astrid estaba en el salón de maestros pensando seriamente en dañar a algunos sangre sucia, pero sabía que tendría que ser discreta pues nadie debía enterarse que ella pensaba en dañarlos.
Astrid tenía ya 10 años trabajando en Hogwarts dando clases de Estudios Muggles, pero solo había entrado como espía de los mortífagos, de hecho ni todos los mortífagos sabían de su existencia, había estado trabajando tan secretamente como fuera posible, ni siquiera Snape lo sabía.
Snape, ese hombre tan interesante a quien con solo verlo le había ocasionado un orgasmo. Lo cual no era muy normal en ella, que supuestamente era frígida.
Tras pensarlo varios años Astrid pensó que era el momento de divertirse un rato con los sangre sucia y fue directo a la sección prohibida de la biblioteca. Claro que era prohibida pero para los alumnos, no para los profesores.
Al entrar no había nadie, era extraño, se fue directo a la sección prohibida y encontró cara cara a Severus Snape, quien al verla se sorprendió tanto como ella. Los dos estaban aturdidos, algo raro sucedía. Ninguno dijo una sola palabra, solo se miraron profundamente.
Astrid giro la cara para ver si nadie venía entonces el le dijo: No habrá nadie aquí, di la orden de que necesitaba la biblioteca para mi solo.
Ella no dijo nada, se quedo quieta mirándolo mientras él sin ningún aviso ni nada acercó sus manos para tocar sus senos, en los cuales se notó la reacción inmediata pues sus pezones se pusieron duros, él le toco ambos senos sin miramientos, de manera salvaje, para luego bajar sus manos por su cintura y finalmente tocar su pubis, el cual para ese momento estaba empapado, fue cuando ella al fin reacciónó y se acercó a él para tocar su miembro, el pene para entonces estaba completamente erecto, mientras se tocaban los genitales comenzaron a besarse, las lenguas se retorcian en sus bocas, entonces ella comenzó a desabrochar botón por botón la túnica del profesor, al ver su pecho desnudo comenzó a besarlo desde el cuello hasta el ombligo, para luego bajar hasta los pantalones los cuales quitó de un tirón y comenzó a chupar con frenesí el pene de Severus, el gemía y se excitaba de maneras nunca antes sentidas, ella seguía chupando, lamiendo, el pene, los testículos, los dos estaban vueltos locos, y ya nada los podría interrumpir, los libros a su alrededor eran los únicos testigos de aquellos momentos, de pronto él tuvo una eyaculación fuerte, la leche salió en chorros del pene de él, mientras Astrid la tragaba extasiada de placer.
Ahora era su turno, Severus la tomó entre sus brazos, y la desnudo poco a poco y cuando la vio desnuda ante él comenzó a besar sus senos, a estrujarlos con sus manos para después besar cada parte de su cuerpo hasta llegar a la vagina, comenzó a chuparla, a darle lengüetazos, ligeras mordidas, después sacó un aparato parecido a un pene, ella comprendió que era un vibrador y él se lo empezó a meter en su vagina, así que en momentos Astrid sentía la lengua de Severus, y en momentos era el vibrador, ella tuvo un orgasmo lo cual era algo nuevo para ella, nunca en su vida había sentido uno.
En ese momento Severus la cargo por la cintura y sentado en una silla, la montó sobre él y la penetró una y otra vez, sin parar en ningún momento. El pene de él había crecido en proporciones extraordinarias, y ella se sentía extasiada con semejante aparato dentro de ella.
Cuando al fin terminaron ella realmente ni siquiera recordaba porque estaba en la biblioteca, para entonces que le importaban los sangre sucia o los muggles, solo deseaba regresar a esa biblioteca y follar un sin fin de veces con el adorado profesor Snape.
Él se alejó de ella sin decirle palabra, pero con su mirada le indicó que él estaría ahí siempre que ella quisiera.
Entrevista sorpresa

Hoy hace un mes cuando tuvo lugar la entrevista más ardiente de mi vida.

Un día recibí la llamada de la empresa según yo más importantes de software. Me citaron al día siguiente a las 11:00 de la mañana.

La ropa que me puse en ese día fue: un sujetador con encaje negro y unas bragas que hacían conjunto con el sujetador. Unos ligueros simples negros con unas medias también negras. Una camisa blanca y por encima de ella un mini corset de terciopelo negro, y una falda de cuero negro que me ceñía bien el trasero. Fui toda contenta a la entrevista, me hicieron esperar unos cinco minutos hasta que una secretaria me pidió que pasara al despacho del jefe de RRHH.

La habitación estaba a oscuras, las persianas bajadas, las luces apagadas y solo había un flexo encendido iluminando a la parte de una mesa y a un sillón de cuero blanco y amplio.

Pensaba que no había nadie, hasta que una voz me dijo: Bienvenida a esta entrevista donde tu futuro será de los mejores si haces todo lo que yo te pida. ¿Aceptas las condiciones?

Yo, picada de la curiosidad y con ganas de formar parte de la empresa dije que aceptaba.

Primero me hacía preguntas típicas,¿Por qué quería trabajar con ellos?, ¿Qué experiencia tenía?, etc. Al cabo de un rato, me felicitó de que la primera fase ya la tenía superada. Y fuimos a la siguiente.

La siguiente consistía en pruebas "físicas", en esta apagó la luz del flexo. Hubo un silencio que asustaba, yo estaba intentando aguantar los nervios, cuando logré serenarme del todo me di cuenta de que se iba acercando hacía a mi por la espalda. Cuando justo estaba detrás me cogió del moño y me tiró hacía atrás, su cara estaba próxima a mi oreja ya que notaba su respiración.

- ¿Estás segura de poder seguir? -me preguntó.
-...si...- fue mi respuesta susurro.

El me tiró más fuerte del pelo:

-¡Dilo más fuerte, aquí no queremos chicas tímidas!
-¡SI!- le respondí con voz firme.

Entonces él me soltó del pelo y fue a subir las persianas. La sala se iluminó completamente. Era una habitación cuadrada, blanca y con el  mobiliario de la mesa, el sillón en la que estaba sentada y el flexo.

El señor que me entrevistaba tendría unos 40 años, pelo largo hasta los hombros, lacio y negro. De ojos negros y tez pálida como la leche. Es alto y fuerte y de expresión seria. Lleva un jersey de lana negro que se le apretaba todo el torso que parece esculpido. Unos pantalones negros de traje que le ceñían bien la cintura.

El estuvo mirándome por un segundo hasta que me ordenó que me levantara, yo toda obediente lo hice y él se sentó en el sillón abierto de piernas, el brazo derecho apoyado en el reposabrazos del sillón, y la cabeza inclinada. Me observaba perversamente, y yo cada vez me sentía más nerviosa y deseosa.
- Inclínate hacía la mesa, súbete la falda y menea las caderas sensualmente. -ordenó con tono muy estricto.

Yo toda ardiente y tímida lo hice despacio y torpemente. Le oí resoplar, y me di cuenta de que lo hacía demasiado mal. Fui concentrándome en el meneo y cada vez lo hacía mejor.

- Sin que yo te diga nada de lo que tienes que hacer quiero que me complazcas de lo contrario no obtendrás el puesto.

Me costó dos minutos en pensar qué le podría hacer, no sabía si le iba gustar el que le pusiera el condón o no, no sabía si estaría contagiado, etc. Al final me decanté por quitarme la ropa muy despacio hasta quedarme en ropa interior. Me puse a gatas y me fui hacía el muy despacio. Al llegar me puse en cuclillas y con las manos le rocé su miembro, al ver que iba aumentando se lo saqué de esa cárcel.

Primero le empecé a hacer una paja con las manos muy despacio y apretándole bien, al ver que se retorcía de placer se lo iba haciendo más rápido. Al cansarme con las manos se lo hice con la boca, primero despacio y luego muy deprisa, el me cogió la cabeza y guiaba el ritmo que el quería. Las embestidas eran tan fuertes que me hacían perder el conocimiento, hasta que al final echó su semilla en mi boca, y echó allí el resultado del placer que le di.

Al acabar, le miro y el con cara sonriente y ojos serios y me dice:

-Lárgate a tu casa no vales para este puesto de trabajo.

Con esa frase mi orgullo aumentó. Le desgarré el jersey de lana y le arañaba el torso, al ver que eso le ponía, se lo hacía más fuerte, que con esos roces le salían hilillos de sangre y su polla iba aumentando por segunda vez.

Sin poder pedirme algo, me puse encima de él, le cabalgué con tanta furia que no duró ni 3 minutos.

Y con su orgullo por los suelos él me contrató.

Escrita por Sybill

martes, 20 de agosto de 2013

Sexo en el cementerio

Caminábamos sigilosamente por aquel oscuro y siniestro lugar. Un cementerio nunca me había parecido apropiado, y menos, de noche.
Pero tampoco estaba dispuesta a determe y dejar de seguirlo a él.
La luna llena bañaba la mitad del campo santo, nuestras sombras nos perseguían como tímidas criaturas queriendo pasar desapercibidas.
Estaba absolutamente agotada. Llevábamos andando horas.
- Creo que podremos descansar un rato aqui...- dijo Severus delante de una hilera de tumbas realmente antiguas.
- De acuerdo...- respondí obediente y me senté a su lado.
Snape respiraba entrecortadamente dado el esfuerzo realizado durante todo el día. Unas gotas de sudor resbalaron de su barbilla
pálida. Una barbilla que parecía fabricada de marfil.
Observé con parsimonia cómo las gotas de sudor cambiaban la tierra sobre la que caían. Al levantar la cabeza, Severus se pasaba la
lengua por los labios en un gesto inconsciente.
No sé porqué, pero aquello activó dentro de mi una especie de demonio.
No podía más... No aguantaba ni un día más sin saber a qué sabían esos carnosos labios. No podía seguir imaginándome cómo de cálidas
podrían llegar a ser sus mejillas, sus manos, sus dedos...
Nuestras miradas se cruzaron en medio de un silencio intenso. Tuve la sensación de que estaba leyéndome los pensamientos...
Sus ojos negros brillaron de una forma extraña y, de repente, se acercó lentamente a mi.
Aquella reaccción me tomó por sorpresa y me quedé petrificada. Cuando sus húmedos labios sellaron los míos, una corriente de electricidad
recorrió hasta el último recoveco de mi cuerpo. Su lengua inundó mi boca y reacciné. Le agarré con las manos la cabeza y jugamos con nuestras lenguas.
La saliva resbalaba por nuestras barbillas. Snape me aarancó la túnica con violencia mientras me mordía los labios. Se me escabó un leve genido mientras me tumbaba
en la lápida agrietada en la que estábamos sentados.
- Severus...- gemí con fuerza mientras me iba desnudado del todo.
Se deslizó hasta mi entrepierna y me separó las piernas con fuerza. Bajó la cabeza y dio un lametón a mis bragas mojadas. No se contuvo más y las arrancó con la boca.
Empezó a acariciar levemente mi vagina deteniéndose en mi clítoris endurecido por la excitación. Jugueteó un poco más con mis labios inferiores y comenzó a succionar
mis jugos vaginales. Cuando me hizo llegar al 3º orgasmo pareció quedar satisfecho.. de momento...
Se subió sobre mi y con la túnica aún puesta, sacó su pene. Lo rozó contra mi dilatada vagina y lo noté tan candente que a punto estuve de correrme de nuevo.
Me tapó la boca con una mano y comenzó a penetrarme lo más violentamente que podía.
Escuchaba sus jadeos y eso me excitaba más aún. Cuando llegó a la cima del placer, lo hizo dentro de mi. Sentía cómo su semen inundaba las paredes palpitantes
de mi vagina y se quedaba dentro, haciéndose cada vez más pequeño tras la eyaculación.

Escrito por Jessica

domingo, 18 de agosto de 2013

Una noche de pasión en Hogwarts

Era una noche oscura y fría por las ventanas se podía ver una fina capa de nieve, la ronda de esa noche no tenía nada excepcional salvo unos pasos que como cada noche resonaban por las paredes del castillo, de vez en cuando Snape se giraba bruscamente para alumbrar sus espaldas y poder pillar a alguien pero como siempre nadie estaba allí, pero sin previo aviso aquella noche fue diferente , de detrás de una de las miles de estatuas del castillo le asalto una chica plantándole un apasionado beso en los labios y del susto cayeron al suelo.
Snape después de aquel susto vio como su miembro se había excitado , hacía tiempo que nadie se le abalanzaba de aquella forma ni tan de repente, la chica no tardo nada en desabrocharle la capa y dejar ver una camisa blanca ceñida al cuerpo y unos pantalones un poco abultados, mirando a los ojos de la chica vio las intenciones de esta y tan rápido como pudo y con todas las fuerza que disponía a causa de la excitación la agarró fuertemente por el trasero y la llevo en brazos besándose salvajemente hasta el aula más cercana para evitar que cualquier prefecto u otro profesor en aquella situación.
Abriendo la puerta con una mano y con la otra apretando a la chica hacía si con fuerza notaba como su miembro cada vez estaba más abultado y él se sentía mas excitado, entró en el aula lo más rápido que pudo y sentó a la chica en la mesa del profesor allí las manos recorrían cada milímetro de cada cuerpo y los besos hacía lo mismo, la chica empezó a desabrochar la camisa blanca del profesor y el hizo lo mismo con la de la chica mientras se besaban apasionadamente sacando a relucir dos enormes senos que hicieron que Snape se excitara mas y tuviera que llevar las manos de la chica justo a la cremallera del pantalón porque parecía que su miembro se fuera a asfixiar allí dentro, al bajar la cremallera los calzoncillos negros del profesor estaban totalmente abultados, la erección estaba al máximo lista para entrar en acción y eso es lo que hizo el profesor , bajándole las braguitas  a la chica más o menos por las rodillas y levantándole la falda del uniforme escolar empezó a buscar el clítoris para que esta empezara a excitarse tanto como el si aún no lo estuviera a continuación la chica bajo los calzoncillos al profesor dejando a relucir a la luz de la luna q entraba por la ventana el miembro del profesor totalmente firme y duro.

Repartiéndose besos por cuello pechos y boca, Snape empezó la penetración con un ritmo lento ,pausado sin ninguna prisa tenían toda la noche para ellos dos, pero la pasión no se podía contener por mucho tiempo y el ritmo empezó a subir rápidamente y luego con un frenesí que nadie podía parar los dos estaban jadeando y gimiendo cuando llegaron al clímax al unísono luego el profesor dejó caer la cara sobre los senos de la chica extenuado , aquella mesa de profesor de aquel aula guardaría en secreto la pasión de esa noche entre la alumna y el profesor.


Carmela
Historias de medianoche
Sólo para rickmanianas
Escrita por Jessica Maloy 


Durante los días siguientes, Jessica y Snape estuvieron casi encerrados día y noche en la biblioteca. Ella lo escuchaba ensimismada mientras le explicaba Pociones. La noche de noche buena llegó. En el Gran Comedor solo había una mesa, dado que no había necesidad de usar tantas mesas. Sólo había dos alumnos de Slytherin, cinco de Gryffindor, tres de Ravenclaw y cuatro de Hufflepuff. El director del colegio también se había quedado, además de Dumbledore, McGonagall y el señor Magistral.
Tras la copiosa cena, los alumnos se empezaban a retirar. Jessica y Snape se dirigieron en silencio hacia la sala común de Slytherin. Más despiertos que nunca a causa del fuerte vino que habían bebido, decidieron seguir con Pociones. Ocuparon de nuevo el sofá de cuero y bajo la crepitante hoguera de la chimenea, Snape continuó explicándole a Jessica la última lección que habían dado antes de finalizar el trimestre. Durante dos horas seguidas. Después, se mantuvo un relajante silencio durante el cual, Jessica esperaba que le hablase de otra cosa que no fuese de la escuela. Pero no ocurrió nada. Y eso, la mosqueó un poco. A las una y media de la mañana, Snape se levantó del sofá para dirigirse hacia su dormitorio.

  • ¿Ya te vas para la cama...?- preguntó Jessica mirándolo con interés.
  • ...sí... creo que seguiré con el trabajo de Astronomía... como hace una noche tan despejada....- miró a través de las ventanas.
    • ¿Vas a trabajar esta noche...?- se sorprendió Jessica y se acercó a él- Descansa y hazlo mañana.... hay tiempo de sobra...
    • Es mejor terminarlo cuanto antes... quizá mañana termine el de Adivinación....- empezó a andar, pero Jessica le había pisado sin querer los cordones y cayó encima de ella, en el sofá. Sus caras quedaron a menos de un palmo de distancia- Me has pisado los cordones...- dijo en voz baja mirándola directamente a los ojos.
    • Quizá, si no los llevaras desatados...- Snape intentó levantarse, pero ella le agarró el cuello de la túnica- Quédate un ratito más aquí...- le susurró Jessica reduciendo la distancia entre ambas bocas.
    • Suéltame...- dijo Snape con el corazón acelerado.
    • Vamos, Severus... no puedes negar que te gusto...- Jessica sonreía mientras Snape intentaba no mirarle a los ojos.
    • ... Maloy...- empezó a decir, pero Jessica lo besó en los labios con pasión.
    • Vamos... Severus.... – le propinó un lametón en los labios- Hazme el amor...- Jessica le acarició el pene erecto. 

      Se incorporó y se dirigió al baño de prefectos. Le hizo una señal a Snape para que la siguiese, y él lo hizo. Cuando Snape entró, la puerta del baño se cerró. La enorme bañera de mármol negro empezó a llenarse de agua caliente. Jessica se desnudó delante de un Snape algo absorto. Se acercó a unas escaleras que descendían al agua y se introdujo en ella por completo. Cuando salió a la superficie, miró Snape que parecía algo indeciso.
      • Adelante, Severus...- susurró Jessica- Te estoy esperando...
      Snape mantenía una expresión facial un tanto adusta. Respiró hondo y empezó a desnudarse ante la mirada atenta de Jessica. Era un muchacho esbelto y fuerte. No era velludo. Cuando se quedó desnudo, Jessica volvió a hacerle una señal con el dedo para que se acercase a ella. Snape se introdujo en el agua despacio, sin dejar de mirar a Jessica. Y se acercó a ella despacio. Sus ojos negros penetraron en los suyos como ardientes dagas. No podían dejar el contacto visual. Jessica no podía dejar de ver en él al Snape maduro del que se había enamorado, y es que siempre había tenido los mismos rasgos psíquicos. Snape le acarició el rostro despacio y ella no dejó de mirarlo a los ojos. Y entonces lo besó con toda la fuerza de su alma. Snape le acariciaba la esbelta figura a la vez que ella dejaba la marca de sus uñas en su espalda.
      • Desde que llegaste al castillo supe que había algo diferente en ti...- susurró Snape mientras le acariciaba.
      • ¿Sí...? ¿Qué...?
      • No eres una simple bruja....- dijo mientras pasaba sus labios por sus hombros.
      • Pero qué inteligente eres, Severus...- sonrió Jessica mordiéndose los labios de placer.
      • Eres una veela...- Snape le acarició fuertemente las posaderas.
      • 20 puntos para Slytherin...- se rió Jessica.
        Snape la agarró de las piernas y las colocó a ambos lados de su cadera. Llevó a Jessica hacia un borde de la bañera y, la espalda de Jessica estuvo pegada al oscuro mármol mientras la penetraba. Jessica no dejaba de acariciarle la amplia espalda mientras él la besaba por el cuello. Fuera empezó a nevar. Los espejos estaban empañados por el vaho. Jessica no podía dejar de besar por todas partes a Snape. Jessica lo abrazó con fuerza y luego se desprendió de él para hacer aparecer una botella de vino y dos copas.
        • ¿Una copa?- preguntó algo exhausta dirigiéndose hacia la bandeja del borde de la bañera.
        • Claro...
        • Ten...- Jessica le entregó una copa a él y ella tomó otra- Podría estar aquí toda la noche...- suspiró y luego bebió un sorbo de su copa.
        • Dime una cosa... ¿por qué me has seducido...? Hay gente más popular en el colegio que yo... ¿en qué te puede eso satisfacer?
        • Pero...- Jessica se acercó a él- a mí no me interesa lo popular o no que seas....- Snape alzo una ceja- Lo que siempre me ha fascinado de ti... tú inteligencia... y tu arrogancia...
        • Estás mal...- dijo bebiendo otro sorbo de vino.
        • Puede...- sonrió y dejó la copa en la bandeja- Pero ni el más “popular” de Hogwarts me pondría tanto como lo haces tú...
        • Sabía que las explicaciones en Pociones eran un farol...- Snape también dejó su copa en la bandeja.
        • ¿Sí? Entonces ¿por qué me seguiste el juego...?
        • Bueno... Sería un estúpido si me negara a tener a mi lado… a la muchacha más bella e inteligente... (sin mencionar que eres la única veela del colegio, de lo que pocos se habrán percatado)
        • De modo que buscabas algo más de popularidad...
        • O tal vez, lo mismo que tú...- Snape la volvió a agarrar por la cintura y le acarició los genitales mientras la miraba directamente a los ojos- ... placer...
        • Me alegra ver que nos entendemos...- Jessica también le empezó a acariciar los genitales a él.

        Snape volvió a hacerle el amor. Esta vez, él llevaba la iniciativa. Fue algo más duro y violento. Los gritos y gemidos resonaron por todo el baño. Cuando cayeron exhaustos y sudorosos de nuevo dentro del agua (que empezaba a volverse tibia), dieron las tres y media de la madrugada. Estuvieron en el baño bebiendo hasta las cuatro y cuarto. Después, salieron del agua y se vistieron el uno frente al otro sin dejar de sonreír.

        • ¿Era... tu primera vez...?- preguntó Jessica sonriéndose.
        • ¿Y la tuya?
        • Yo he preguntado antes...
        • Sí....- admitió algo tímido- La verdad es que nunca me había interesado especialmente en las mujeres... Te toca responder...
        • También...- mintió ella- Me he entregado a ti porque significas algo para mí...- lo miró con dulzura- Me he enamorado de ti...
        • No sigas con estupideces...- se molestó Snape.
        • Es la verdad... puede que me fijen en otros chicos... pero tú siempre estás en mis pensamientos...
        • ¿Cómo puedes sentir eso si apenas nos conocemos...?- Snape entrecerró los ojos.
        • Creo que tengo la sensación…Es como si te conociera desde hace años...- ella sonrió- Pero en fin... sé que tú no sientes nada por mí...
        • ¿Y aún así te me has entregado?
        • Bueno, es que me pones demasiado... caliente...- salió del baño y dejó la puerta abierta para que él pasara.
        • ¿Cómo sabes que no siento nada por ti...?- preguntó Snape pasando por la puerta.
        • Sé que estás...- se detuvo, pues le dolió admitirlo- enamorado de Ana María... de sexto curso- Snape abrió los ojos como platos.
        • ...Maloy...
        • Ya te he dicho, que prefiero que me llamen Jessica... no te preocupes, no me volveré a acercar a ti... (no hasta dentro de unos años, cuando seas mi compañero de trabajo en este colegio)...- se dirigió hacia las escaleras que conducían hasta su dormitorio, pero Snape la alcanzó y la agarró por el brazo para que se volviera.
        • Puedes seguir siendo mi compañera de clase...
        • Por supuesto, querido...- le sonrió y lo besó pasionalmente. Él le correspondió.
        • Serías la novia perfecta: guapa, inteligente... fría...
        • Pero tú ya amas a Ana María... No pierdas el tiempo, y pídele que sea ya tu chica...- los ojos se le anegaron.
        • Lo siento...
        • No lo sientas, amor... Al menos me has dejado con un buen sabor de boca...
        • Buenas noches...- susurró él.
        • Hasta mañana, toro...- Jessica se metió en el dormitorio y no durmió el resto de la noche. Estuvo llorando.


          ESTE ES UN FRAGMENTO DE OTRO FANFIC QUE TENGO. ESPERO QUE LO DISFRUTEN CHICAS!!!
Vaya veo que soy la primera por aquí, creo, está muy bueno esto porque aqui podremos entrar a contar cosas más extensas que en el cel, ojalá todas se animen y se echen un clavado por aquí