domingo, 25 de agosto de 2013

Un castigo Divino

Como cada viernes tras el almuerzo, a los de 7º de Slytherin les tocaba pociones. Compartían la clase (como es habitual) con los de Gryffindor.
Jessica conversaba con un par de compañeras alegremente a la espera de la llegada de Snape. Se encontraban en el pasillo, esperando que el profesor
les abriera la puerta de la mazmorras donde cada día impartía sus clases.
Jessica había pasado la mayor parte de su tiempo en Hogwarts castigada en el despacho de Snape. Y eso era lo que buscaba para esa tarde de  viernes:
pasar unas horas a solas con su profesor favorito. Estaba pensando qué hacer para conseguir ese castigo tan deseado cuando, de repente, Snape abrió
agresivamente la puerta de la mazmorra:
- Adentro...- dijo sin apenas mover los labios y mirando de manera altanera a sus alumnos.
- Buenas tardes, señor...- Jessica pasó sonriente mascando chicle por delante de Snape.
Él se limitó a ignorarla y cerrar la puerta con un golpe seco.
Snape se dirigió a su mesa y desde alli pasó lista. Al comprobar que todos sus alumnos estaban presentes, cogió su libro de pociones y pasó las hojas
suavemente.
Jessica no dejaba de observale. Cualquier gesto, cualquier sonido que hiciese Snape a Jessica le parecía lo más excitante y morboso del mundo. Suspiró
cuando él comenzó a hablar de nuevo.
- Como dudo que sepáis... esta.. noche habrá luna llena..- recorrió con sus oscuros y brillantes ojos el alumnado, reservando un especial odio para los
de Gryffindor.
- ¡Auuuu!- Jessica imitó a un lobo para empezar a molestar a Snape.
- ... Y- Snape hizo caso omiso a Jessica- esta tarde vamos a preparar un repelente de hombreslobo...- Snape dejó el libro sobre su escritorio y empezó a recorrer
la clase- Página 345..- se detuvo junto a Jessica- Encontrareis que las instrucciones son más que complicadas... En los armarios del fondo disponeis de todos
los ingredientes que esta poción precisa... Aquel que logre realizar correctamente la poción antes de finalizar dos horas... Obtendrá un permiso especial para
tener un día libre fuera de Hogwarts... Podeis comenzar... Ya...- Snape se sentó en su escritorio bajo la atenta mirada de Jessica que no pensaba hacer nada
bien para conseguir no ese día libre, sino un castigo.

Todos los demás alumnos se levantaron de sus asientos. Comenzaron a colocar sus calderos sobre las llamas y se dirigeron a por los ingredientes que necesitaban.
Jessica iba muy lenta a propósito. Se levantó a por algunos ingredientes cuando ya todos sus compañeros los tenían sobre sus mesas de trabajo.
- Veamos..- dijo Jessica ojeando la lista de ingredientes-... cilantro...Ortiga morada... aja.. pelo de unicornio... - Jessica sonrió levemente al comprobar que no
había- Creo que ya sé cómo voy a conseguir el castigo esta tarde...

Jessica regresó a su mesa. Todos los calderos a su alrededor comenzaban a emitir olores de todo tipo. Humos de todos los colores y espesuras. Mientras que Jessica
comenzaba a introducir por orden los ingredientes de los que disponía. Empezó a remover y al llegar el momento en el que tenía que añadir el pelo de unicornio,
su poción comenzó a emitir fuertes humaredas negras. Sin duda estaba haciéndilo fatal.

Snape levantó la cabeza al percibir el desastre que comenzaba a tener lugar en la mesa de trabajo de Jessica.
- Pero ¿Qué...?- se levantó rápidamente mientras los alumnos comenzaban a alterarse por la humareda oscura que cubría más de la mitad del aula- ¡Salgan de aqui!-
gritó Snape con la varita en ristre- ¡Salgan del aula y tapense la cara!

Todos los alumnos salieron despavoridos al pasillo mientras Jessica observaba cómo Snape se tapaba boca y nariz con  su túnica y comenzaba a hacer remitir,
mediante magia, el humo azabache. Cuando el profesor hubo extinguido todo humo, dirigió una mirada furiosa a Jessica. Ella permanecía sonriente alli
con la cara teñida de negro.

- Creo que me he equivocado...- dijo ella con un deje de euforia.
-... Maloy....- Snape estaba lívido- ¡La espero en mi despacho después de la cena!- gritó furioso- Ahora, salga de aqui inmediatamente...- con un gesto de mano
la invitó a salir de la mazmorra.

Jessica se dirigía al gran comedor más contenta que unas castañuelas. Pasaría unas horas a solas con Snape aquella noche.
- No entiendo por qué estás tan contenta... Estás castigada un viernes noche.. ¡Y con Snape! No te entiendo...- decía Karen, otra alumna de Slytherin.
- Es un plan perfecto para un viernes... Al menos para mi, querida...- dijo Jessica y a continuación le dio un bocado a un trozo de pollo que tenía en el tenedor.

Cuando Snape se levantó de la mesa de profesores se dirigió hasta donde estaba Jessica terminando de cenar.
- Cinco minutos, Maloy...- dijo al pasar por su lado y se fue rápidamente.

Jessica se levantó de la mesa y salió del Gran Comedor. De camino al despacho de Snape decidió cambiarse un poco. Abrió su blusa dejando un poco más
al descubierto sus suntuosos senos, se estrechó y acortó la falda hasta hacerla casi imperceptible, se perfumó y se maquilló un ápice.

Al llegar a la puerta del despacho, llamó levemente. Esperó la respuesta de Snape.
- Adelante..- dijo él desde dentro y Jessica empujó la puerta con suavidad.
- Ya estoy aqui... de nuevo...- dijo ella sonriendo y acercándose al escritorio donde Snape estaba escribiendo algo en un pergamino.
- Siéntate- dijo mientras doblaba el pergamino y lo guardaba en el primer cajón del escritorio. Levantó la vista hacia Jessica y continuó hablando- No entiendo
cómo una Slytherin con tus cualidades y habilidades pueda acabar siempre en el despacho de un profesor castigada como cualquier vulgar alumno de Hogwarts...
Como responsable tuyo, me veo obligado a rectificar tu actitud e intentar incultarte los valores que nuestra casa tiene y, los que debemos preservar por encima
de todo...

Mientras él hablaba, Jessica no dejaba de mirarlo sonriente, excitada, sin vergüenza... No le importaba lo más mínimo lo que estuviera diciendo su querido
profesor, tan solo le importaba estar alli frente a él, a solas...

- ... es por eso que no sé si los castigos que te imponga servirán de algo...- concluyó Severus con un suspiro algo desesperado.
- Profesor.. le agradezco tanto su dedicación conmigo...- Jessica se acercó a él mordiéndose el labio levemente. Se apoyó en el escritorio dejando a la vista
de Snape su prominente escote- Pero.. ¿aún sigue siendo un misterio para usted el por qué de mi conducta...?- rió.
- ... eres una impertinente...- dijo Snape casi en un susurro sin dejar de mirarla directamente a los ojos, leyendo su mente por primera vez.
- Sabes perfectamente que no soy unaa estúpida... Sé que no te soy del todo indiferente...- Jessica se subió al escritorio y se acercó al profesor sensualmente,
a 4 patas.

Snape notó cómo de pronto su boca se había quedado seca. No sabía por qué su cuerpo no le respondía, no entendía la razón que lo llevaba a quedarse esperando la
cada vez más próxima cercanía de su alumna. Su respiración comenzó a agitarse cuando los labios de Jessica apenas rozaron los suyos. Inspiró profundamente
el dulce aliento de la Slytherin antes de percibir el jugoso y húmedo beso de Jessica.
Jessica se retiró sonriendo al comprobar el efecto que había provocado en él. Se sentó en el borde del escritorio y abrió sus piernas. Snape se percató de la
ausencia de ropa interior de la jóven. Entrecerró sus ojos y se acercó a ella de nuevo. La tumbó en la superficie pulida de su escritorio y la penetró con los
dedos. El contacto con su húmeda y candente vagina aumentó aun más la erección bajo sus oscuros pantalones. Ella gimió levemente retorciéndose por el placer
de aquellos dedos largos y suaves.
Snape agitó su varita y unas cuerdas aparecieron de la nada amordazando las muñecas de Jessica. Snape se deshizo de su túnica y caminó alrededor del escritorio
observando cómo la muchacha yacía extasiada, observándolo.
Snape arrancó la blusa blanca de la jóven con sus propias manos. Tenía un expresión que a Jessica le pareció entre sombría y sexy. Snape se acercó a la cara
de ella y la obligó a girar el rostro hacia él. Se introdujo la mano en los pantalones y descubrió su vigoroso pene. Agarró la cabeza de Jessica y comenzó
a penetrar su rosada boca virgen. Sin el menos reparo, ella comenzó a chupar con impetu mientras era obligada por su querido Snape.
Él interrumpió fruscamente la mamada. Agarró su falo, duro como una piedra y comenzó a restregarselo por la cara. Líquido preseminal recorría lentamente el prepucio
del profesor. Jessica lo lamió lascivamente. Snape arrancó el delicado sujetador de la muchacha y comenzó a chupar desesperadamente los pezones rosados y endurecidos.
- ...siempre imaginé este momento tal y  como está siendo...- dijo entrecortadamente Jessica.
Snape liberó sus muñecas de las cuerdas. Le habían dejado una profunda marca, casi ensangrentada; pero eso no le importó. Snape bajó despacio desde los enormes
pechos de la jóven hasta su caliente vulva. Aspiró intensamente el olor que desprendía y acercó su lengua para empezar a recorrerla poco a poco. Saboreando sus
fluidos vaginales. Introdujo la lengua dentro de la vagina y comenzó a succionar mientras movía la lengua de un lado a otro. Notó cómo las paredes de la vagina
de Jessica se contraían y, de pronto, un sonoro orgasmo llenó el despacho de Severus.
Él no pudo contenerse más y se subió encima de ella para cabalgarla por primera vez. Colocó rápidamente las piernas de la Slytherin a ambos lados de su cadera
y comenzó a penetrarla violentamente. Jessica volvió al climax de nuevo agarrando el pelo de Snape. Cuando hubo remitido su segundo orgasmo, llegó el turno de
Snape. El profesor eyaculó dentro de Jessica. Tan abundantemente que antes de vaciarse por completo, el semen sobresalía de la vagina recorriendo ano y escritorio.
Un exhausto Snape yacía encima de Jessica. Por fin había alcanzado su meta. Ahora, las sesiones nocturnas serían más divertidas.

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