La
huida 2ª Parte
En cuanto Carmela piso un pie en la calle de Londres
se desapareció con destino a su pequeño piso en aquella ciudad solo lo usaba
cuando no tenía ninguna misión de los mortifagos o simplemente cuando quería relajarse,
no era un piso muy grande su salón, cocina, dos dormitorios baño y una pequeña
terraza.
Sin hacer mucho ruido al abrir la puerta hizo pasar
el cuerpo del profesor Snape ya que eran altas horas de la madrugada y lo
condujo hasta su habitación decorada con un verde oscuro y una cama grande de
un verde similar , en todo el trayecto el profesor no había despertado ni había
hecho ningún gesto así que Carmela se empezaba a preocupar de qué tipo de
hechizo le hubiesen lanzado, primero probó con un aquamenti a la cara a ver si con agua serviría, en aquel justo
momento se dio cuenta que de la frente de Severus brotaba un pequeño hilo de sangre,
lo primero era intentar despertarlo y
luego curar la herida así que probó a lanzarle un finite incantatem y esperó a que diera resultado.
Poco a poco el profesor empezó a abrir los ojos y por
fin Carmela se quedó un poco mas tranquila la primera parte estaba hecha ahora
habría que curarle la herida por lo que se levantó de la cama y se dirigía al
baño a por alcohol y algodón
-¿Dónde estoy? ¿Que ha pasado?- preguntó Snape todavía
medio aturdido por la situación
-No te preocupes Severus, estas en mi casa es un
lugar seguro – dijo Carmela a sabiendas que aquel era el lugar más inseguro
para Severus Snape, ella lo tenía donde quería en su pequeño apartamento
alejado de todo el mundo que conocían y decidida a que aquella noche el
profesor caería a sus pies o mejor dicho a sus encantos.
Carmela llevaba años enamorada del profesor de
hogwarts, y eso al profesor no se le había pasado por alto, en muchas ocasiones
la chica lo miraba a los ojos directamente y mientras esos ojos se posaban en
los verdes oscuros de ella su mente vagaba en las miles de fantasías y formas
de seducirlo que se le habían ocurrido durante todos los años de clases cuando Snape apartaba la mirada bruscamente es porque
había visto gracias a la legeremancia todo lo que pasaba por la cabeza de
Carmela. Esa noche lo tenía allí donde ella quería no iba a dejar pasar la
oportunidad de por lo menos robarle un beso o lo que surgiera.
Carmela volvió a la habitación con el bote de alcohol
decidida a seducirlo de todas las maneras que se le ocurriesen
-Ya tengo el alcohol, hay que limpiar esa herida
bien o si no se te puede complicar, seguramente te la hiciste al caer al suelo
con algún ladrillo que había en el suelo.
-¿Por qué me desmaye?- preguntó el profesor
-Un hechizo de la nada te dio en la cabeza- contesto
la chica que en ese momento tenía el algodón preparado para limpiar la herida
de Snape- esto te va a picar un poco así que aguántate un momento – dijo con un
tono un poco burlón
En aquel momento mientras Carmela estaba ocupada con
el algodón en la frente de Severus los ojos negros de este como otras tantas
veces se habían posado en aquellos verdes oscuros de la chica, ella se dio cuenta,
aquel era el momento oportuno para robarle un beso ya que el profesor estaría
indagando en la mente de ella, tenía que ser rápido y conciso así que se lanzó.
Sin apartarle la mirada hasta que cerró los ojos
cuando sintió su respiración a milímetros de su boca, junto sus labios con los
suyos aquellos labios que tantas veces había deseado, el beso fue largo y Snape
para asombro de la chica no hizo ningún movimiento para apartarla de encima,
había aceptado que lo tenía acorralado y aquella noche no podría escapar a sus
encantos, aquellos encantos que había sorteado desde hacía varios años por lo
que al separar los labios y mirar otra vez fijamente a la chica sus ojos un
brillo de picardía y pasión relucía en ellos por lo que le devolvió el beso
y la abrazo por la cintura para que esta
se tumbara a su lado en la cama, este beso no era como el de antes calmado y
lleno de amor, este era salvaje, apasionado los dos mordían el labio de uno y
del otro, Carmela sabía que había ganado y aquello ya no podría parar por lo
que empezó a desabrochar la túnica del profesor y este hizo lo mismo con la
camisa de ella que estaba sentada justo en las piernas del profesor sintiendo
su miembro un poco abultado, aquello la estaba poniendo bastante excitada, quería
hacerlo lento pero la pasión del momento le impedía calmarse, Snape no dejaba
de besar cuello y boca , sus manos se pasaban de la cintura al trasero de esta.
Carmela empezó a quitar los apretados pantalones del
profesor poco a poco, dándole tensión al momento y disfrutando de tener al
hombre con el que había soñado durante tantos años a sus pies.
Al quitar el pantalón dejo al descubierto unos bóxers
negros muy apretados y con el pene del profesor casi saliendo de ellos, aquello
no hacía nada más que ponerla más a tono y hacerla entrar en más calor si se podía,
así que ella misma guió a Snape a desabrocharse el sujetador haciendo que su
miembro llegara a un tamaño bastante bueno y luego sus pantalones los dos
estaban en calzoncillos y bragas respectivamente. La chica metió la mano dentro
de los calzoncillos para empezar a masajear su pene , él hizo lo mismo con el
clítoris de esta los dos estaban a punto de correrse por lo que la chica con un
toque de varita hizo aparecer un preservativo en el pene del profesor , ya
estaban más que listos y excitados para la penetración, el profesor no tardo
nada en llevar su miembro hasta la vagina de esta y con un pequeño movimiento y
un gemido de esta la introdujo , el movimiento empezó lento con buen ritmo con
ambas manos posadas en su trasero y sus labios en los labios de esta ,el ritmo
de la penetración comenzaba a ir mas y mas rápido llegando así al clímax
Snape saco su miembro lentamente y se tumbo junto a
Carmela en la cama , la chica tenía una cara sonriente de victoria a la vez que
estaba extasiada , aquella noche había sido la mejor de sus vidas para ambos,
como una mala huida había dado a que follarán aquella noche.
Carmela Seixar
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